Áåç çàãîëîâêà |

...âçãðóñòíóëîñü...Ïðîøëî è ïðàçäíîâàíèå Íîâîãî ãîäà,è Ðîæäåñòâî...Òàê áûñòðî ïðîìåëüêíóëî..
.Ñåãîäíÿ çàìåòèëà,÷òî ñîëíûøêî ñòàëî ÿðêèì...
Âñïîìèëàñü ëàòèíî/àìåðèêàíñêàÿ ðîæäåñòâåíñêàÿ ïåñíÿ - ñàìàÿ èçâåñòíàÿ èç öèêëà,
íàïèñàííîãî äëÿ Ìåðñåäåñ Ñîñû.
Ïîä êàòîì - áîíóñ: ñëîâà ïåñíè ñ ïåðåâîäîì è ðîëèê ñ èñïîëíåíèåì åå Õîñå Êàððåðàñîì
.Øàã çà øàãîì Èîñèô ñ Ìàðèåé èäóò ÷åðåç õîëîäíûå ñòåïè, ïî êðàïèâå è ÷åðòîïîëîõó, ïåðåñåêàþò ïîëå, íèãäå íå íàõîäÿ óáåæèùà, -è ïðîäîëæàþò èäòè.
"Àõ, öâåòî÷åê ïîëåâîé, ãâîçäè÷êà, åñëè íèêòî íå äàñò íàì ïðèþòà, ãäå òû ðîäèøüñÿ? Äàéòå íàì êàêóþ-íèáóäü õèæèíó äëÿ ìîåãî Ðåáåíî÷êà! Îí ñîëíå÷íûé, ëóííûé, ãëàçà ó íåãî - ìèíäàëèíû, à òåëî - èç îëèâîê. Àõ, îñëèê ïîëåâîé, àõ, ìîùíûé áûê, äàéòå íàì ìåñòî, ìîé Ðåáåíîê âîò-âîò ðîäèòñÿ! Ìîå åäèíñòâåííîå óêðûòèå - ñàðàé èç òðîñòíèêà, åäèíñòâåííûå äðóçüÿ - áûê è îñåë, è ÿñíàÿ ëóíà íà íåáå".
È íèêòî íå çíàë, ÷òî ó Èîñèôà è Ìàðèè - Áîã.
A la huella, a la huella
José y María,
por las pampas heladas
cardos y ortigas.
A la huella, a la huella
cortando campo,
no hay cobijo ni fondo
sigan andando.
Florecita del campo,
clavel del aire,
si ninguno te aloja
¿dónde naces?
¿Dónde naces, florecita,
que estás creciendo,
palomita asustada,
grillo sin sueño?
A la huella, a la huella
los peregrinos,
préstenme una tapera
para mi Niño.
A la huella, a la huella
soles y lunas,
los ojitos de almendra,
piel de aceituna.
¡Ay burrito del campo!
¡Ay buey barcino!
¡Que mi Niño ya viene,
háganle sitio!
Un ranchito de quincha,
sólo me ampara,
dos alientos amigos
la luna clara.
A la huella, a la huella
José y María
con un Dios escondido,
nadie sabía.
/ ÈíåÒ
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